Sunset Rubdown-Dragonslayer

El canadiense Spencer Krug se une a esa talentosa lista de músicos que destacan con varios proyectos, como Damon Albarn (Blur y Gorillaz), Jack White (White Stripes, The Dead Weather y The Raconteurs) y Alex Turner (Arctic Monkeys y The Last Shadow Puppets). Su grupo más conocido es Wolf Parade, también forma parte de Swan Lake, Frog Eyes y Sunset Rubdown, que, inicialmente, fue su proyecto solista en 2005 y al que posteriormente se unieran Camilla Wynne, Jordan Robson-Cramer, Michael Doerksen y Mark “The Nuc” Nicol, este último se integró a finales de 2007.
Quizá no tenga el éxito comercial, ni, seguramente, todo el billete de Albarn-White-Turner, pero siempre le ha ido excelente con la crítica en todos sus proyectos. Su segundo y tercer disco larga duración, Shut Up I Am Dreaming (2006) y Random Spirit Lover (2007), respectivamente, fueron aclamados por la crítica, apareciendo en muchas publicaciones especializadas entre los primeros veinte lugares de los mejores álbumes en su año de publicación. Sin embargo, para los que somos más terrenales, resultan ser discos complejos, como si nos chutáramos quince minutos del Canal del Congreso; definen muy bien a Sunset Rubdown como una banda de rock experimental.
Afortunadamente Dragonslayer rompe un poco con eso, aun siendo un extraño álbum con sólo ocho canciones y con un promedio de cinco minutos de duración; Dragon’s Lair dura 10:28 minutos. Es más amigable, menos pretencioso, y la voz secundaria de Camila Wynne lo hace mucho más fresco, pero sin llegar a extremos de que si te gusta RBD lo vas a soportar. Destacan canciones como Apollo And The Buffalo And Anna Anna Anna Oh!, donde la voz de Spencer Krug se acerca a la de Paul Banks de Interpol. La guitarra distorsionada sobresale en You Go On Ahead (Trumpet Trumpet II) y Black Swan, ¿swan?, ¿swan lake? ¿Qué problema tendrá Spencer con los cisnes?
Intensa melodía es Silver Moons, que pinta para ser el segundo sencillo y, obviamente, Idiot Heart, con la cual algunos nos sentimos identificados, más al cantar repetidamente And you know a heart, and you know a heart, And you know a heart, para terminar con un But it’s an idiot heart, primer sencillo de este álbum. Seguramente no será un éxito comercial, Spencer Krug no saldrá de pobre, pero sí con muy buenos discos bajo el brazo.
Metacritic, el sitio de la red que se encarga de recopilar reseñas de los medios sobre discos nuevos, y hacer un promedio, lo califica con un 8.2 de 10, los usuarios suben el promedio hasta un 9.0, yo me quedo con un 8.7




Muy buena nota; periodisticamente bién estructurada.
Aprovechando que utilizas este medio, ojalá las notas las pudieras completar con fracciones de los tracks.
felicidades